Hoy recordamos el cambio de la Constitución Política del Perú –
Por Valeria Cavero-Nota Especial
El 29 de diciembre de 1993, durante el tercer año del controversial gobierno de Alberto Fujimori, se promulgó una nueva Constitución Política del Perú. Sucedió a aquella de 1979, que el Perú heredó del Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas de Francisco Morales Bermúdez, como si fuera un punto de partida para empezar de nuevo tras una dictadura militar. Como su antecesora, la entonces nueva ley suprema de 1993 se erigió en circunstancias caóticas: poco después del cierre de las cámaras del Congreso, durante el autogolpe de Estado de 1992. Más de treinta años después, la carta magna sobrevivió al tiempo y al ajuste de la política peruana (con sus vicios y virtudes) a tiempos modernos. Hoy, continúa vigente.
La nueva constitución
Se trata del decimosegundo texto constitucional en la historia de la República. Evidentemente, hablar de sus antecedentes implica recordar la noche del 5 de abril de 1992, en la que el entonces presidente Fujimori brindó un mensaje a la nación, anunciando la transformación del orden constitucional. El docente Gustavo Tello indica que su intención era establecer un “gobierno de emergencia y reconstrucción nacional”. La población estaba cansada de la inactividad de sus congresistas, una característica que perduró en el tiempo. En su momento, varios sectores aplaudieron la desarticulación. No obstante, el gobierno no pudo ignorar el rechazo de la Organización de Estados Americanos (OEA), que le exigió a Fujimori tomar las acciones necesarias para restaurar la democracia.
Así, el 17 de junio de 1992, se convocó al Congreso Constituyente Democrático (CCD) ante la disolución del órgano principal. El 22 de noviembre de este año se escogió a los miembros del poder provisional, que se instauró oficialmente el 30 de diciembre. Su trabajo culminó el 26 de agosto de 1993, cuando se aprobó la carta magna de forma interna. Se sometió a referéndum el 31 de octubre, a través del cual se ratificó a finales de año. La población peruana había decidido: teníamos una nueva constitución, dotada de modificaciones que regularían la aplicación de la ley por los próximos treinta años. La actual Constitución Política del Perú entró en vigencia el 31 de diciembre de 1993.
Las diferencias fundamentales
Evidentemente, un cambio en la constitución conlleva impacto en la política, economía y sociedad de un país. El caso de esta constitución política cobra especial relevancia, puesto que los efectos de su creación aún repercuten en la sociedad peruana. Cabe destacar que esta ley suprema, con 32 años en vigencia, es la tercera más longeva en el Perú, después de sus predecesoras de 1860 y 1933.
Luis Miguel Garrido, abogado de la Pontificia Universidad Católica del Perú, realizó un detallado análisis comparativo entre los textos constitucionales de 1979 y el de 1993, para el medio especializado Enfoque Derecho. Argumenta que, aunque ambos apuestan por una “economía social de mercado”, la ley suprema derogada no considera aspectos de la libre competencia, claves para la aplicación “completa” de este sistema. En contraste, la constitución vigente ampara lo que Garrido denomina una “economía planificada». Asimismo, la intervención del Estado se relega a un “árbitro” del libre mercado, en lugar de ejercer control total.
En adición a ello, la constitución de 1993 presenta modificaciones en cuanto al sector laboral. La carta magna que la antecede reconoce el trabajo como fuente principal de riqueza, mientras que este texto no hace tal mención directamente. Asimismo, la constitución de 1979 enfatiza en el derecho a la estabilidad laboral, mientras que la actual constitución no lo establece, pero protege al trabajador en casos de despido arbitrario. A pocos meses de las elecciones, es preciso oír las opiniones y planes de los candidatos en cuanto a la actual constitución política, y adoptar una postura crítica frente a sus afirmaciones.
